La
fabricación de tinajas para el
almacenamiento y conservación del vino fue una de las industrias más prósperas
y características de la madrileña población de Colmenar de Oreja, que durante décadas
abasteció infinidad de bodegas españolas. Los principales talleres en la Meseta Sur estaban
situados en este municipio de la comarca de Las Vegas, al sureste de la
Comunidad de Madrid, cuya producción está documentada desde al menos el siglo
XVIII.
En
su época de mayor actividad, la tinajería dio lugar a un gran volumen de
empleo, desde la preparación del barro como materia prima, la utilización de la
leña que alimentaba los hornos, el acarreo de las piezas en carros, así como
los muchos trabajadores que participaban en el proceso de producción. Nueve
meses eran necesarios para la elaboración, cocción y posterior secado de estas
grandes piezas artesanales de característica línea abombada.
Como
suele ocurrir, con el tiempo, la utilización de nuevas técnicas y materiales
supuso el declive de esta próspera industria, con las consecuencias económicas
y migratorias que de ello se derivó. En la cueva del Caserón se pueden ver ocho
tinajas elaboradas en Colmenar de Oreja. Quizás sean las únicas que se
conserven en nuestro municipio.
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