Recetas de finales del S XIX: Una sopa muy elaborada

 

Mucho antes de que se inventaran las sopas instantáneas, la elaboración de estos platos requerían una meticulosa preparación, como es el caso de la sopa de tortuga (por fortuna, hoy especie protegida); sólo es necesario estar atentos a la receta que ofrece Mademoiselle Rose, publicada en 1876 por el editor Saturnino Calleja.

“Se coge la tortuga por la parte de atrás, se le corta la cabeza y se deja escurrir la sangre durante 12 horas. Se vuelve la tortuga sobre el dorso, se parte por el medio y se quitan los intestinos; se sierra en cuatro partes la concha y se saca la carne y la grasa para ponerlas a hervir con la cabeza y las patas (…). Separadamente se hace un consomé con igual cantidad de carne de vaca, de ternera y de pollo a la cual se añade un poco de champignons (sic) salteados en manteca con laurel, toronjil, menta, romero, apio, perejil, cebollas, mejorana, tomillo, etc. 

Este plato es una de las sugerencias del libro ‘100 fórmulas para sopas y potages. Recetario económico y sencillo’, cuyo original puede contemplarse en la sección de Documento Gráfico del museo. Otras recetas, a cual más atractiva, son la sopa de pichones, la sopa con gelatina de oca, la sopa a la nieve o la sopa de escorzonera.


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