Los ‘discos sorpresa’ de las Bodegas Domecq
Desde
1962 hasta bien entrada la década de los setenta, las Bodegas Pedro Domecq
obsequiaban a los compradores de su coñac Fundador (luego brandy) con unos Eps
(discos con cuatro canciones de 45 rpm), especialmente en la época navideña. En
aquellos años, en que los discos eran poco menos que un artículo de lujo, era
una forma indirecta y accesible de hacerse con una colección de los artistas
más o menos conocidos de la época, tanto de ascendencia patria como de otros
allende nuestras fronteras.
Esta iniciativa coincidió con una incipiente mejora de la economía española y el nacimiento de una nueva clase media con cierto poder adquisitivo lista para hacer funcionar la rueda del consumo. El hecho de llamarse ‘discos sorpresa’ (variaban los colores de sus portadas: naranja, verde, rojo, azul) se debía a que quienes compraban la botella de brandy y canjeaba cinco tapones de rosca de los envases por el Eps, tenían también la posibilidad de participar en un sorteo para ganar desde un Seat, un Simca 1000 o un Citroen 2CV, dependiendo del año, hasta televisores, frigoríficos, tocadiscos, maquinillas de afeitar etc. Y todo ello por gentileza de Fundador…el coñac que, decía la publicidad, ¡está como nunca!
El museo cuenta con una colección de estos discos promocionales gracias a la donación que realizó hace algunos años Paloma Molina Hernando.

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